- La Estrella, situada en la profundidad del cerebro, la cual regula nuestras hormonas y la cantidad de luz espiritual que podemos sostener.

- El Cáliz situado en el corazón, está conectado con nuestros pechos y nuestras manos y sostiene la abundancia y generosidad, el amor propio y el amor incondicional.

- El Caldero, que descansa en nuestro útero y nuestro bajo vientre, es el centro de nuestra relación con la tierra y con el mundo y también la intimidad, la creatividad, la sexualidad y espiritualidad femenina.